Archivo del blog


martes, 21 de octubre de 2008


El tema conmigo siempre fue que puedo tener ideas diametralmente opuestas y aun así estar en equilibrio conmigo misma. Puedo pensar que tal cosa es una degeneración y al mismo tiempo darle una vuelta de tuerca y madurar que quizás no es tan mala. Tener sentimientos opuestos respecto de personas, actividades y opiniones. Me cuesta mucho definirme. Supongo que a todos nos cuesta. Siento una razonable envidia por aquellos que tienen las cosas tan claras...Aunque eso mismo me provoca también un poco de rechazo y me suena "aburrido".
¡Ahí está! Casi sin querer, un clarísimo ejemplo de lo que decía antes: empecé diciendo que tenía envidia de quienes pensaban claramente y terminé diciendo que me resultaban aburridos y prefería quedarme en mi estado de confusión permanente.
Nunca me decido.